jueves, 10 de octubre de 2013

LA VOZ DEL SILENCIO


Llevo varios días dándole vueltas a lo mismo y creo que es el momento de hablar de aquellos de los que hablan de los demás sin poder hablar de ellos mismos.
Los PERIODISTAS.
Recientemente se hacía público en el informativo de Canal Sur de que es el tercer sector más afectado por la crisis, donde se están destruyendo vertiginosamente puestos de trabajo al estar cerrando empresas periodísticas por falta de recursos económicos, ya que las empresas privadas de comunicación depende actualmente de la publicidad privada y, como ya sabemos, los empresarios no están por la labor de designar una partida presupuestaria a la publicidad de su negocio.
Sin embargo, después a todos nos gusta estar informados. Y, sobre todo en el ámbito local, nos gusta saber las fiestas de los pueblos y después vernos en los reportajes televisivos o la selección de fotografías en la prensa escrita (ya sea impresa o digital).
Y mientras en los últimos años los periodistas nos hemos hecho eco de supresiones de pagas extra, de huelgas ante EREs y demás noticias relacionadas con la crisis, nosotros permanecemos en silencio.
Es difícil dar a conocer la situación en la que nos encontramos, pero creo por eso mismo es más necesario.
Aún recuerdo cuando formaba parte del equipo de profesionales de un grupo de comunicación comarcal en el que había locutores, redactores, diseñadores gráficos, maquetadores, fotógrafos, cámaras, montadores, correctores ortográficos, equipo comercial, administración, ... cada uno se encargaba de realizar su trabajo.
Actualmente sin embargo es UNA SOLA PERSONA en muchos casos la que se encarga de acudir a las ruedas de prensa, hacer las fotografías, redactarlo, encargarse de subirlo a la edición digital y darle promoción a través de la redes sociales (sin facebook ni twitter hoy no existes),  maquetar la edición impresa (incluido el diseño de la publicidad y la gestión de la misma -además de su contratación y cobro-), hacer los retoques fotográficos oportunos, trabajar a diario (incluso domingos y festivos nacionales) para acudir a los distintos eventos (en su propio coche y en muchas ocasiones haciendo frente al gasto de gasolina) y posteriormente darle su oportuna difsuión en su medio.
Y no es que nos quejemos por trabajar, porque ésta es una profesión vocacional.
Precisamente este domingo viendo "Criadas y Señoras" me sorprendió un comentario de uno de sus personajes: "no nos pagan ni el salario mínimo, no cotizamos, ni tenemos vacaciones remuneradas".
Muchos se escandalizarían y pensarían que cómo estaban en aquella época. Pero por desgracia somos muchos los que nos encontramos en las mismas circunstancias, y no tenemos ningún sitio donde denunciarlo.
¿Convenio colectivo? Se supone que lo tenemos, pero la verdad es que no sé para qué sirve. Si alguno quisiera acogerse a él, sabemos la respuesta del empresario... "hay muchos que estarían dispuestos a hacer tu trabajo, incluso cobrando menos". Y por desgracia, es verdad. En la situación que estamos no nos podemos negar a trabajar en las circunstancias en las que estemos, por muy humillantes que resulten. Todos necesitamos llevar dinero a nuestras casas para poder, aunque sea a duras penas, llegar a final de mes.
¿Pagas extra? Hace años que no las veo, ni la de Navidad ni la de verano (y eso que ni siquiera tenemos vacaciones y no por ello nos pagan el mes que también trabajamos).
¿Solución para esto? La verdad, no sé dónde puede estar, pero necesito encontrarla pronto.