Parece mentira que a cierta edad, no demasiada, se nos hagan los días cuesta arriba. Ya apenas recuerdo cuando de pequeña siempre escuchaba a mis amigas que decían que querían crecer, ser mayores. Yo siempre he intentado disfrutar mi momento, porque con el tiempo llegan todos los momentos.
Ahora parece mentira que sólo quiera tiempo. Tiempo para mí. No es que me queje de la vida que tengo, no es ni menos fácil ni más complicada que la de la mayoría de mujeres de mi generación. Sí, ya sé que he dicho mujeres. Precisamente no me considero feminista, aunque es cierto que haya luchado para conseguir mi puesto en aquello que deseaba como persona.... pero ese tema es para tratarlo por sí solo.
Es cierto que los hombres han cambiado. Ni punto de comparación con la generación de nuestros padres. Ahora "ayudan" en las labores de la casa. Aunque el peso de la responsabilidad y la organización de las tareas sigue, en la mayoría de los casos, dependiendo de la mujer.
Las treinteañeras que tanto habíamos escuchado cuando estábamos en el colegio que teníamos que luchar por independizarnos, por conseguir luchar por nuestro desarrollo profesional, tantas cosas por las que el feminismo de los '80 luchaba, ahora parece que lo hemos conseguido.
Hemos conseguido el "equilibrio": tenemos pareja, con la que compartimos aficiones y tiempo libre, tenemos vida y responsabilidades sociales, tenemos unos padres con una edad a la que ya es necesario estar más pendientes de ellos, tenemos amigos, tenemos una profesión, atendemos las tareas de la casa, ... Tenemos, tenemos, tenemos, ... Tenemos más responsabilidades y menos tiempo libre.
Tenemos que programar los embarazos, ya no con el reloj biológico, sino con la agenda laboral, para no afectar demasiado al ritmo de la empresa. O no podemos ni pensarlo porque, si tenemos un trabajo con buenas condiciones, no nos atrevemos a que nos despidan durante la baja para dejar en nuestro puesto a quien nos sustiuya los meses de baja (ahora más que nunca, que no están los trabajos para descuidarse). Si no tenemos trabajo, pero sí tenemos paro, siempre contando con que nuestra pareja nos pueda "mantener", como antiguamente, podemos arriesgarnos, siempre esperanzadas a que cuando pase la lactancia haya pasado la crisis y podamos reincorporarnos al mundo laboral, y para ello tengamos que recurrir a perdernos los primeros años de nuestros pequeños, que los pasarán en guarderías o jardines de infancia, si nuestro bolsillo lo permite, o estarán criados por sus abuelos, ahora que por fín volvían a vivir al comenzar su jubilación (eso ahora que son 65, con el retraso de la jubilación... lo veo difícil).
Quiero poder andar por el paseo marítimo para aprovechar los rayos de sol, quiero sentarme en la arena a leer, quiero ver una película en el cine, quiero poder ir al gimnasio cuando termine de trabajar. No quiero tener que comer mientras termina la lavadora para tenderla antes de volver al trabajo. No quiero tener que comer de "tuper wares", que no lo hacía ni en la Facultad, porque apenas me da tiempo a calentar la comida para poder dejar la cocina recogida. Quiero ir a ver a mi sobrino por las tardes. Quiero enseñarle a mi padre a utilizar el Facebook. Quiero ir con mi madre de compras. Quiero perderme con mi pareja una tarde entre las sábanas.
Quiero tiempo, para tener tiempo, para disfrutar de todo lo que tengo.

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